martes, 2 de junio de 2015

INFO PATRIA GRANDE #1

02-06-2015
El BRICS arrolla a EE.UU. en Suramérica
Pepe Escobar
ICH/RT

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Comenzó en abril con un rosario de acuerdos entre Argentina y Rusia durante la visita de la presidenta Cristina Kirchner a Moscú.


Y continúa con el estrépito de una inversión de 53.000 millones de dólares cuando el primer ministro chino Li Keqiang visita Brasil durante su primera parada en otra ofensiva comercial suramericana, junto con otra dulce metáfora: Li viajando en un tren del subterráneo hecho en China que servirá una nueva línea del metro en Rio de Janeiro antes de los Juegos Olímpicos de 2016.

¿Dónde está EE.UU. en todo esto? En ninguna parte. Poco a poco, pero inexorablemente, los miembros del BRICS, China –y en menor medida Rusia– han estado nada menos que reestructurando el comercio y la infraestructura en toda Latinoamérica.

Innumerables misiones comerciales chinas han estado visitando non-stop estos lugares, tal como lo hizo EE.UU. entre la Primera y la Segunda Mundial. En un reunión clave en enero con dirigentes empresariales latinoamericanos, el presidente Xi Jinping prometió destinar 250.000 millones de dólares a proyectos de infraestructura en los próximos diez años.

Proyectos de infraestructura importantes están siendo todos financiados por capital chino, con la excepción del puerto Mariel en Cuba, cuyo financiamiento proviene de BNDES de Brasil, cuya operación será dirigida por el operador de puertos de Singapur PSA International Pte Ltd. La construcción del canal de Nicaragua –más grande, más ancho y más profundo que el de Panamá– comenzó el año pasado, realizado por una firma de Hong Kong, para ser terminado en 2019. Argentina, por su parte, obtuvo un acuerdo con China por 4.700 millones de dólares para la construcción de dos represas hidroeléctricas en la Patagonia.

Entre los 35 acuerdos concluidos durante la visita de Li a Brasil hubo financiamiento por 7.000 millones de dólares para el gigante petrolero de Brasil Petrobras, 22 jets comerciales Embraer serán vendidos a Tianjin Airlines por 1.300 millones de dólares y una serie de acuerdos involucran al importante productor de mineral de hierro Vale. Podría haber inversión china para reacondicionar la espantosa red de carreteras, ferrocarriles y puertos de Brasil. Los aeropuertos están en una condición ligeramente mejor debido a los reacondicionamientos de antes de la Copa del Mundo del año pasado.

La estrella de todo el show es indudablemente el propuesto megaferrocarril por 30.000 millones de dólares, de una longitud de 3.500 kilómetros, que unirá el puerto brasileño de Santos con el puerto peruano de Ilo en el Pacífico, pasando por Amazonia. Logísticamente es necesario para Brasil, ya que le ofrecerá una salida al Pacífico. Los beneficiados serán inevitablemente los productores de commodities –desde mineral de hierro a granos de soja– que exportan a Asia, sobre todo a China.

El ferrocarril Atlántico-Pacífico será un proyecto extremadamente complejo, involucrando todo desde temas ecológicos hasta derechos territoriales y crucialmente la preferencia por firmas chinas cada vez que bancos chinos deliberan sobre la extensión de líneas de crédito. Pero esta vez es concreto. Los sospechosos de costumbre están –qué iba a ser– preocupados.

Atención a la geopolítica

La política oficial de Brasil, desde los años de Lula, ha sido atraer importantes inversiones chinas. China es el principal socio comercial de Brasil desde 2009, antes era EE.UU. La tendencia comenzó con la producción de alimentos, ahora se concentra en la inversión en puertos y ferrocarriles y la próxima etapa será la transferencia de tecnología. El Nuevo Banco de Desarrollo de BRICS y el Banco Asiático de Inversión en la Infraestructura (AIIB), del cual Brasil es miembro fundador, formará definitivamente parte del cuadro.

El problema es que esta masiva interacción comercial del BRICS se entrecruza con un proceso político bastante enrevesado. Las tres principales potencias suramericanas –Brasil, Argentina y Venezuela, que también son miembros de Mercosur– se han enfrentado a repetidos intentos de “desestabilización” por parte de los sospechosos de costumbre que denuncian la política exterior de los presidentes Dilma Rousseff, Cristina Kirchner y Nicolás Maduro y añoran los buenos días de antaño de una relación dependiente de Washington.

Con diferentes grados de complejidad –y conflictos internos– Brasilia, Buenos Aires y Caracas se enfrentan simultáneamente a conspiraciones contra su orden institucional. Los sospechosos de costumbre ni siquiera tratan de disimular su casi total distancia diplomática de los tres mayores países suramericanos.

Venezuela, sometida a sanciones de EE.UU., está considerada una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU., algo que ni siquiera sirve para un mal chiste. Kirchner ha estado bajo un implacable ataque diplomático, para no mencionar el ataque de los fondos buitres a Argentina. Y respecto a Brasilia, las relaciones han estado prácticamente congeladas desde septiembre de 2013, cuando Rousseff suspendió una visita a Washington como respuesta al espionaje de la NSA sobre Petrobras y sobre ella personalmente.

Y esto nos lleva a un problema geoestratégico crucial que no ha sido resuelto hasta ahora.

El espionaje de la NSA puede haber filtrado intencionalmente información confidencial para desestabilizar los planes de desarrollo brasileños que incluyen, en el caso de Petrobras, la exploración de los mayores depósitos de petróleo (Presal) encontrados hasta ahora a principios del Siglo XXI.

Lo que se revela es tan crucial porque Brasil es la segunda economía de las Américas (después de EE.UU.), es la mayor potencia comercial y financiera latinoamericana, alberga el antiguo segundo banco de desarrollo del mundo, el BNDES, que ahora ha sido sobrepasado por el banco de BRICS. Y además alberga la mayor corporación de Latinoamérica, Petrobras, que también es uno de los mayores gigantes energéticos del mundo.

La presión dura contra Petrobras proviene esencialmente de accionistas estadounidenses que actúan como los proverbiales buitres, empecinados en sangrar a la compañía y beneficiarse al mismo tiempo, aliados con lobistas que detestan el status de Petrobras como explorador prioritario de los depósitos Presal.

En pocas palabras, Brasil es la última gran frontera soberana contra la ilimitada dominación hegemónica en las Américas. El Imperio del Caos tenía que estar exasperado.

Avance de la ola continental

La cooperación estratégica en constante desarrollo de las naciones del BRICS ha sido enfrentada por los círculos de Washington no solo con incredulidad, sino también con temor. A Washington le es virtualmente imposible causar verdadero daño a China pero le es mucho más “fácil”, comparativamente, en el caso de Brasil o Rusia. Sin embargo el odio de Washington apunta esencialmente hacia China, que se ha atrevido a cerrar acuerdo tras acuerdo en el antiguo “patio trasero de EE.UU.”.

Una vez más, la estrategia china –así como la rusa– es mantener la calma y conservar un perfil de beneficio mutuo. Xin Jinping se reunió con Maduro en enero para cerrar –qué iba ser– tratos. Se reunió con Cristina Kirchner en febrero para hacer lo mismo, precisamente cuando los especuladores estaban a punto de lanzar otro ataque contra el peso argentino. Después tuvo lugar la visita de Li a Suramérica.

Sobra decirlo, el comercio entre Suramérica y China sigue creciendo. Argentina exporta alimentos y soja; Brasil lo mismo además de petróleo, minerales y madera; Colombia vende petróleo y minerales; Perú y Chile cobre y hierro; Venezuela petróleo; Bolivia minerales. China exporta sobre todo productos manufacturados de alto valor agregado.

Un desarrollo clave que hay que observar en el futuro inmediato es el proyecto Transul, que fue propuesto primero en una conferencia de los BRICS el año pasado en Rio. Es una alianza estratégica Brasil-China que vincula el desarrollo industrial de Brasil a la subcontratación parcial de metales a China. A medida que los chinos aumentan su demanda –están construyendo no menos de 30 megapolis hasta 2030– que será satisfecha por compañías brasileñas o chino-brasileñas. Pekín ha dado su sello de aprobación.

Por lo tanto la visión general a largo plazo sigue siendo inexorable. Los BRICS y las naciones suramericanas -que convergen en UNASUR (la Unión de Naciones Suramericanas)– apuestan a un orden mundial multipolar y a un proceso continental de independencia.

Es fácil ver que está a océanos de distancia de una "doctrina Monroe".

Pepe Escobar es el corresponsal itinerante de Asia Times/Hong Kong, y analista para RT y TomDispatch.

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02-06-2015
Ucrania
Desafiar la Operación Buitre
Michael Hudson

[La ministra de finanzas ucraniana Natalie Jaresko acaba de confirmar lo que todo el mundo sabe: Ucrania no tiene forma de evitar el impago del servicio de su deuda externa de 41.000 millones de dólares (40,6% del PIB). Un grupo de inversores privados, acreedores de 9.000 millones -entre ellos Franklin Templenton, Black Rock y Allianz- han propuesto una reestructuración de 15.800 millones en cuatro años, consistente en extender el plazo de la deuda, saquear las reservas para pagar 4 mil millones de aquí a 2019 y otro tanto en 2020. Si no se llega a un acuerdo en dos semanas, el FMI no podrá hacer efectivo un nuevo rescate del país por 17.500 millones de euros, lo que significará la quiebra del país. Sin embargo, el gobierno de Kiev exige una reducción sustancial del principal de la deuda y su restructuración en dos tipos de bonos (de los 29 actuales). A diferencia de Grecia, el ministro de finanzas alemán, Wolfang Schaüble, ha declarado que: “Estamos de acuerdo de que hay que apoyar la negociación de la reestructuración de la deuda ucraniana, que debe llegar a término”. Ucrania debe a Rusia otros 3 mil millones de dólares y ha mantenido el servicio de la deuda hasta ahora gracias en buena medida a bonos por valor de mil millones de dólares garantizados por la Agencia Internacional de Desarrollo de EE UU. Ucrania sufre una segunda “terapia de choque” neoliberal, después de la de 1991, con una caída del 20% del PIB y una inflación del 61%.]. SP

El colapso de Ucrania desde el golpe de Estado de febrero de 2014 se ha convertido en una excusa para el saqueo. La víctima colateral de este “agarra lo que puedas y corre” han sido los trabajadores. A muchos trabajadores simplemente no se les paga, y lo que realmente se paga suelen ser salarios tan bajos que son  ilegales. Los empleadores acumulan todo el dinero que tienen en sus empresas y lo transfieren lo más lejos posible – mejor al extranjero, y siempre en divisas extranjeras.

Los atrasos salariales son cada vez peores, porque como Ucrania se acerca al impago de su deuda de 10 mil millones de euros, los cleptócratas y los empresarios están abandonando el barco. Saben que los préstamos extranjeros se han agotado y que el tipo de cambio se hundirá aún más. El anuncio la semana pasada de la Rada de que ha destinado 8 mil millones de euros del servicio de la deuda para financiar un nuevo ataque militar a la región oriental exportadora del país ha sido la última gota para los acreedores extranjeros e incluso el FMI. Sus préstamos han ayudado a apoyar el tipo de cambio de la hryvnia el tiempo suficiente para que los banqueros, los hombres de negocios y los especuladores puedan sacar todo el dinero que tienen y tantos euros o dólares como puedan antes del colapso inminente de la economía del país en junio o julio.

En esta situación de pre-quiebra, vaciar la tienda significa no pagar a los trabajadores ni las facturas. Los atrasos salariales han alcanzado los 2 mil millones de hryvnias, adeudados a más de medio millón de trabajadores. Ello ha obligado a la Federación de Sindicatos de Ucrania a concentrar piquetes ante el Consejo de Ministros el miércoles 27 de mayo. Están convocadas más manifestaciones para los próximos dos miércoles, 3 y 10 de junio. De acuerdo con el secretario adjunto de la federación sindical, Serhiy Kondratiuk, "el salario de subsistencia actual de 1,218 hryvnias es un 60% menor que el salario mínimo legal en Ucrania, que es calculado por el Ministerio de Política Social. ... El salario de subsistencia en el país debe superar las 3.500 hryvnias al mes, pero el gobierno se niega a un diálogo social para revisar las normas". [1]

Un escenario amenazante

Con las cuentas bancarias vacías, las empresas ucranianas se convertirán en meros cascarones. Con la economía de Ucrania quebrada, los únicos compradores con dinero fresco son europeos y americanos. Vender a los extranjeros es, pues, la única manera que tienen los administradores y propietarios para conseguir recuperar algo: mediante pagos en moneda extranjera en cuentas en el extranjero, lejos de cualquier fiscalización o control en Ucrania. La privatización y la fuga de capitales van de la mano.

Lo mismo ocurre con la mano de obra que cambia de empleador. Los nuevos compradores reorganizan los activos que adquieren, declaran las viejas empresas en quiebra y borran de su contabilidad sus atrasos salariales, junto con cualquier factura que adeuden. Las empresas reestructuradas declararán que la quiebra ha finiquitado cualquier deuda con los trabajadores de las antiguas empresas (privadas o públicas). Es muy parecido a lo que hacen los inversores de adquisiciones corporativas en Estados Unidos para acabar con las obligaciones heredadas de pensiones y otras deudas. Alegarán que hay que "salvar" la economía de Ucrania y "hacerla competitiva".

La Operación Buitre

El golpe de Estado de Pinochet en Chile fue un ensayo general de todo esto. La junta militar, respaldada por Estados Unidos, seleccionó como objetivos a neutralizar a dirigentes sindicales, periodistas y potenciales líderes políticos, así como a profesores universitarios (cerrando todos los departamentos de economía de Chile a excepción del de la Universidad Católica, que seguía la doctrina económica de "libre mercado" de la Escuela de Chicago). No se puede imponer el "libre mercado" que defiende la Escuela de Chicago, después de todo, sin adoptar medidas totalitarias.

A los estrategas estadounidenses les gusta designar estas conspiraciones con nombres de aves rapaces: Operación Phoenix en Vietnam y Operación Cóndor en América Latina, que tenían como objetivo la eliminación de intelectuales y militantes “izquierdistas”. Se ha puesto en marcha un programa similar en la Ucrania rusófona. No sé la palabra código que se utiliza, así que vamos a llamarla Operación Buitre.

Para los dirigentes sindicales el problema no es sólo cobrar los salarios atrasados, sino sobrevivir con un salario digno. Si no protestan, simplemente no se les paga. Por eso están organizando una movilización neo-Maidan explícitamente a favor de los asalariados, de manera que los francotiradores del Sector Derecha de la junta no puedan acusar a los manifestantes de ser pro-rusos. Los sindicatos se han protegido buscando el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Confederación Sindical Internacional en Bruselas.

La táctica más eficaz para hacer frente a la corrupción que está permitiendo la falta de pago de salarios y pensiones es centrarse en el apoyo exterior del actual régimen, sobre todo el FMI y la UE. Apoyarse al mismo tiempo en las reivindicaciones laborales para exigir también otras reformas, como la prohibición de la venta de tierras, materias primas, servicios públicos u otros activos ucranianos a compradores extranjeros y exigir que gobiernos menos corruptos puedan revertir estas ventas y privatizaciones en el futuro.

A favor de los trabajadores juega el hecho de que el FMI ha violado su Convenio Constitutivo al otorgar préstamos para fines militares. Tan pronto como recibió su último préstamo, Poroshenko anunció que intensificaba su guerra contra el Este. Esto hace que el préstamo del FMI se asimile a lo que los juristas llaman una deuda odiosa: deudas de una junta que toma el poder, saquea las reservas y otros activos públicos del gobierno, y que los futuros gobiernos deben pagar a pesar de ser un robo.

La lucha de los sindicatos por un salario digno no es sólo en relación con los atrasos salariales, sino también para poner en marcha un plan de recuperación que proteja la economía de una política neoliberal como la que se ha aplicado en Grecia y Letonia. Los estrategas estadounidenses han estado discutiendo como denunciar los 3 millones de dólares que Ucrania debe a Rusia como una "deuda odiosa"; o, tal vez, clasificarla como "ayuda externa" y, por lo tanto, que no sea legalmente exigible. Por irónico que parezca, el Instituto Peterson de Economía Internacional, George Soros y otros “guerreros fríos” han proporcionado a futuros gobiernos de Ucrania un repertorio de motivos legales para reconstituir su economía sin la carga de la deuda externa, permitiendo que el gobierno este en condiciones de pagar los salarios y pensiones atrasadas.

La alternativa de los acreedores internacionales es obligar al gobierno ucraniano a que pague a los tenedores de bonos extranjeros, al FMI y la Unión Europea en primer lugar, y que solo después defienda sus derechos soberanos para evitar su autodestrucción.

Notas.

[1] “Trade unions to picket government weekly from May 27, 2015,” Interfax.

Michael Hudson es profesor de investigación de la facultad de económicas de la Universidad de Missouri, Kansas City y investigador asociado del Instituto de Economía Levy. Su último libro es Finance Capitalism and Its Discontents.

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster
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02-06-2015

Geopolítica y diplomacia económica: TPP y TPIP

Isabel Morales y Umberto Mazzei
Alai


No nation can preserve its freedom in the midst of continual warfare[1]
James Madison, "Political Observations" 20 de Abril, 1795

La visión anglosajona del orden mundial, con Washington y Londres como árbitros auto designados para hacer una guerra permanente y universal, es contrastada desde Moscú y Beijing. Como no es plausible la inmunidad para destruir esa discrepancia con la sólita violencia militar, el contraste implica el regreso al mundo multipolar, que siempre funciona con una perspectiva geopolítica.

Un primer síntoma de eso es el abandono de la racionalidad económica, en el tema de sanciones a Rusia, porque perjudican más a quien las aplica. Es evidente la presión norteamericana para que la Unión Europea -UE- deje de vender bienes y servicios a Rusia, sexta economía mundial por poder de compra (PPP) y tercer socio comercial de la UE, con un comercio de € 326 millardos (miles de millones - 2013). En Alemania, el servilismo de la Sra. Merkel perjudica un comercio de €75 millardos. A Francia el servilismo del Sr. Hollande ya le cuesta unos €3 millardos, por no entregar dos portahelicópteros Mistral terminados e inutilizables por Francia u otro país porque construidos bajo patrones rusos.

Un segundo síntoma es el cambio de prioridades en política comercial. Hasta ahora Washington buscaba modelar la economía mundial con normas que dieran libertad de acción a las empresas que dictan políticas a los gobiernos anglosajones. Es notorio que esas políticas elevan los valores en las bolsas, pero deterioran el nivel social y económico del 99 % de la población y arruinan las pequeñas y medianas empresas, que son la fuente más grande del empleo. La reducción del poder adquisitivo popular reduce el mercado interno y su importancia comercial externa. La conciencia de los defectos del modelo anglosajón ha convertido el intento de imponerlo en las negociaciones de la OMC en un diálogo de desgaste. La repuesta anglosajona es un enroque: crear bloques económicos con países gobernados por los mismos intereses apátridas.

Los bloques económicos

Hasta los años sesenta hubo áreas definidas por el uso de monedas imperiales. Hubo áreas de la Libra Esterlina, el Franco francés, del Rublo, del Guilder, del Cruzeiro y del Dólar. Poco a poco fueron invadidas por el Dólar, gracias al acuerdo de Bretton Woods y al disimulado apoyo en Washington a toda insurrección independentista. Mientras se erosionaban sus mercados coloniales, los europeos, para mantener la economía de escala de sus fábricas reconstruidas, fusionaron los mercados y recursos propios. El proceso pasó por la Comunidad del Carbón y del Acero, al Mercado Común Europeo y finalmente a la Unión Europea, que ahora es la mayor economía mundial por PIB con €14.303 billones y la segunda, después de China, con un PPP de €12.712 billones.

Fuera de Europa, la doctrina del desarrollo por substitución de importaciones, promovida por Raúl Prebisch desde la UNCTAD, empujó en América Latina y en Asia hacía otras fusiones de mercados y recursos. En Europa y Asia las fusiones tuvieron éxito; en América Latina no tanto, por un abuso corrupto del proteccionismo que enriqueció a unos pocos rentistas y retardó el desarrollo.

La crisis por la deuda financiera del Tercer Mundo, obligó a que muchos países en desarrollo, a cambio de préstamos del FMI y el Banco Mundial para pagar sus deudas con los grandes bancos, tuviesen que aceptar recetas económicas de apertura, siempre idénticas. Se exigía la adhesión al GATT[2] o luego a la OMC[3], a la OMPI[4] y a otros organismos internacionales, que debían ser el foro multilateral para crear nuevas normas mundiales en las relaciones económicas internacionales. El eje más visible del sistema es la OMC, con 161 países miembros, cuya base son las normas del GATT. Estas tienen dos principios básicos: a) no discriminar en el comercio; b) dar al producto importado igual trato que al nacional. Con esos principios se quería mejorar la eficiencia productiva internacional y repartir los beneficios de participar en una economía mundial de mercado. Una visión impregnada de liberalismo clásico, si se quiere.

Ese concepto, originario del grupo anglosajón, gira ahora en sentido opuesto. Ante la pérdida de competitividad comercial de los Estados Unidos e Inglaterra y su pérdida del control sobre la elaboración de normas para el comercio internacional, la repuesta es proponer mega acuerdos económicos preferenciales que tengan como centro y lazo común a los Estados Unidos y que excluyan a los nuevos rivales: El Trans-Pacific Partnership - TPP y el TransatlanticTrade and Investment Partnership -TTIP-. El primero excluye a China y el segundo a Rusia. El objetivo geopolítico de ambos acuerdos es claro: debilitar la interdependencia económica de China con sus vecinos y debilitar la creciente interdependencia económica de la U.E. con el Mercado Común Euroasiático acaudillado por Rusia.

Los nuevos acuerdos de libre comercio o asociación

Los acuerdos llamados de libre comercio o de asociación (partnership) son lo contrario del trato sin discriminación, que es la base del multilateralismo y la OMC. Su nombre es orwelliano, porque esconde lo contrario del libre comercio. Su promesa es discriminar en el comercio con un trato preferencial a los bienes y servicios de los países del pacto. Como Estados Unidos hace firmar tales acuerdos a cuanto país pueda imponerlo y casi todos son países en desarrollo, el trato preferencial carece de beneficios. Todos compiten entre sí exportando productos similares al mercado americano. La apertura beneficia sólo a las grandes empresas norteamericanas, que cuentan con dinero inventado por la Federal Reserve, para arrasar a las empresas nacionales de los países socios.

Esos acuerdos son claramente de comercio administrado y van más allá del intercambio de bienes y servicios. Sus normas implican la adopción de determinadas políticas económicas e invaden áreas ajenas al concepto clásico del comercio y de las relaciones económicas internacionales.

En propiedad intelectual implican prolongar los monopolios sobre el uso de conocimientos patentados y expandir los conocimientos patentables, con grave daño para la salud pública, la diversificación agrícola y el desarrollo científico y tecnológico.

En inversión extranjera directa implican la garantía estatal a las ganancias del inversionista extranjero. Los estados deberán responder ante árbitros extranjeros por cualquier acto interpretable como contrario al interés del inversor. La inversión extranjera queda exenta de cualquier requisito, tanto que ni siquiera necesita invertir en el país; basta que compre una empresa local ya existente. El Comité sobre Comercio Internacional del Parlamento Europeo acaba de aprobar, el 28 de mayo, esa exigencia que subordina las políticas del Estado a los intereses de las empresas extranjeras. La votación fue de 28 contra 13, pero se volverá a discutir ante el pleno del parlamento el 10 de junio.

En agricultura se excluye el uso de salvaguardias ante situaciones de crisis y se traba el derecho a la aplicación de aranceles compensatorios, que la OMC permite contra los subsidios que reciben las exportaciones agrícolas de Estados Unidos. El tema de los subsidios agrícolas lo remandan a lo que se negocie en la OMC, donde la Ronda Doha está estancada justo por los subsidios agrícolas. La importación de productos agrícolas subsidiados y la admisión de productos de OGM es sentenciar a muerte la agricultura local. Los casos de acuerdos de libre comercio con México y América Central muestran campos despoblados cuya población emigra o se hacina en áreas urbanas, donde desborda los servicios públicos y es vulnerable a la delincuencia. Su última consecuencia es el caos político-social, que puede ser una opción estratégica para que el vecino fuerte resulte indispensable o para neutralizar un potencial adversario geopolítico.

En política industrial se corrompe el uso racional y eficiente de los insumos en la cadena productiva con normas de origen excluyentes. Estas exigen el uso de productos provenientes de los miembros del acuerdo para obtener el trato preferencial. Un ejemplo es la producción textil a partir de la fibra de algodón, donde el algodón norteamericano tiene ventaja aplastante por subsidios del 80 %, pero que impide aprovechar telas ya elaboradas en Asia. En Costa Rica y en otros países centroamericanos hay exportadores que han renunciado a las preferencias para no tener que cumplir con esa norma que les baja la competitividad.

Otra característica de estos acuerdos Made in USA es el secreto y la falta de transparencia con que se negocian. La población no está al corriente ni es consultada en absoluto. Son acuerdos que se aprueban en los parlamentos, con votos atados a la disciplina de partido.

El Trans-Pacific Partnership -TPP-

Este acuerdo quiere ser una renovación de lo que fuera la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático[5] -ASEAN- fundada en 1967 como arma económica contra China y que terminó firmando un acuerdo con ella para una zona de libre comercio que está en vigor desde 2010. Los países que ahora negocian el TPP son 12 y de ambas costas del Pacífico: Canadá, Estados Unidos, México, Perú y Chile, del lado americano; Brunei, Japón, Malasia, Singapur, Vietnam, Australia y Nueva Zelanda del lado asiático.

En cuanto a población el lado americano es más relevante, con 535 millones de habitantes contra apenas 285 del lado asiático. Es aún más desbalanceado si pensamos que la población total de Asia sobrepasa los 4,3 millardos. De los asiáticos el único país relevante por tamaño de población y de economía es Japón, aún ocupado por Estados Unidos. Ni siquiera Corea del Sur, que también sigue ocupada, quiso adherir a esta alianza anti-china, aunque tiene un viejo acuerdo bilateral con Estados Unidos. Vietnam, que nutre antiguo rencor contra China y reciente contra Estados Unidos, acaba de firmar un acuerdo económico con Rusia, que, junto con China, India e Indonesia es otra potencia económica y militar del Pacífico ausente del TPP.

En algunos países asiáticos que lo negocian existe fuerte oposición. En Malasia el prestigioso antiguo Primer Ministro, Dr. Mahathir Mohamad, ha dicho que el TPP es... un acuerdo para atar a las naciones con normas y reglamentos que sólo benefician a las grandes empresas norteamericanas y que el secreto con que se rodea la negociación añade a la sospecha de que sea una conspiración. Los miembros asiáticos tienen poco en común y más parece que participan por interés geopolítico, como un paso hacía una alianza militar que contenga a China. La parte sustancial clara es que refuerza con otros vínculos económicos la alianza militar entre Japón y Estados Unidos.

La repuesta china es un acuerdo poderoso, bajo el atractivo nombre de Nueva Ruta de la Seda, que no ata con normas y es incluyente. El vínculo son proyectos comunes de comercio, infraestructura e inversión con los países que hay entre China y Europa, que es el más sólido mercado de China. El objetivo geopolítico es la prosperidad en las regiones que atraviesan las versiones terrestre y marítima de la Nueva Ruta de la Seda, para evitar que se siembre un caos que alimente iniciativas subversivas en su periferia. Ese enfoque trajo un acercamiento entre China e India, que en la estrategia norteamericana era un freno potencial a la creciente y moderna potencia militar de China.

El Transatlantic Trade and Investment Partnership -TTIP-

Europa y Estados Unidos están ligados por muchos acuerdos, son mutuamente el principal mercado del otro y no debieran necesitar un acuerdo más. La diferencia entre ellos es que el comercio de Europa tiene saldo positivo y el de Estados Unidos tiene saldo crónicamente negativo. La Europa de la economía real está sana, su mal es la economía virtual de las finanzas, cuyo origen no es europeo, viene del contagio de una locura que emana New York y pasa por Londres. Es la locura de creer en crear dinero de la nada para pagar rentas opulentas y mirar las deudas como signo de prosperidad.

Al proponer este acuerdo, Estados Unidos busca parasitar la economía europea, debilitar el Euro para sostener el Dólar, dificultar el comercio de Europa con Rusia y China, desviar el comercio interno de Europa y completar ocupación militar con ocupación económica, como lo hace con Japón.

El TTIP está pensado para amarrar legalmente a Europa, que es un gigante económico, científico y ético adormecido, antes de que despierte. El ejemplo europeo en cuanto a protección social es visto como peligroso para el modelo anglosajón de competencia darwiniana, sin más ética que el lucro. El TTIP erosiona el Estado de bienestar. Por último, el TTIP completa la tarea de debilitar a Europa creando un caos periférico que amenaza su seguridad. Ese es el resultado, para nada casual, del derrocamiento directo o indirecto, siempre con armas norteamericanas, de todos los gobiernos seglares, con sensibilidad social, en países musulmanes, tanto de Asia Menor como de África, para crear masas de refugiados que agobien a Europa. El Golpe de Estado de la Sra. Nuland en Ucrania es parte de esas acciones. Sólo la calma mostrada por Moscú ante las provocaciones de Washington y el coraje de los ucranianos del este ante la agresión militar del gobierno usurpador en Kiev, salvó a Europa de la más peligrosa acción desestabilizadora de Estados Unidos en su periferia.

Conclusión

La geopolítica siempre ha usado bloques económicos en sus estrategias de poder, que eran parte de la noción de imperio. La novedad es que un imperio sea devorado por los intereses apátridas de sus grandes empresas y busque nuevas víctimas para sus parásitos, antes de colapsar. En Asia no parece que el TPP logre ser un trampolín para desestabilizar la periferia de China y desgastarla con acciones de mercenarios fanáticos. En Europa el proceso que erosiona su cultura, su economía y su seguridad es evidente y el TTIP viene a completarlo; lo peor es que la actual clase política europea, por razones misteriosas, es cómplice de su destrucción. Nos preguntamos si los pueblos de Europa despertarán para sacudirse a tiempo o esperarán que su liberación, como el sol, venga del oriente. Festina, mox nox[6]


Notas

[1] Ninguna nación puede preservar su libertad en medio de continua guerra.
[2] General Agreement on Trade and Tariffs -GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio)
[3] Organización Mundial del Comercio -OMC.
[4] Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
[5] Los miembros originales eran Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, luego adhirieron Vietnam, Laos y Camboya.
[6] Apresurate, pronto será noche.

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                02-06-2015

Violencia policial y racismo

Editorial de La Jornada
La Jornada


Una investigación realizada y difundida ayer por The Washington Post revela que al menos 385 personas murieron baleadas por la policía en Estados Unidos en los pasados cinco meses, lo que coloca al número de ataques fatales de agentes en más del doble de los registrados por el gobierno federal en la reciente década. De acuerdo con Jim Bueermann, ex jefe y presidente de la Fundación de Policía de Washington, la mayor parte de estos casos no son reportados.

El informe mencionado sale a la luz pública en momentos en que el abuso de la fuerza policial en la nación vecina, particularmente enconado en contra de las minorías étnicas (afroamericanos o latinos), se ha ubicado en el centro del debate nacional y ha provocado violentos disturbios en varias ciudades de ese país. En particular, la cifra difundida por el rotativo de la capital estadunidense pone de manifiesto el carácter sistemático de la violencia racista que caracteriza a buena parte de las corporaciones policiales del país vecino y que, en meses y años recientes, ha desembocado en homicidios que, por regla general, permanecen impunes. Como se resumió en este mismo espacio el 9 de abril, sólo durante el año pasado hubo en diversos estados una decena de homicidios policiales cuyas víctimas fueron siete negros y tres mexicanos. El caso más destacado por los medios y por las secuelas de confrontaciones violentas fue el asesinato de Michael Ferguson, de Misuri, ocurrido en agosto.

El común denominador de esos casos es que las víctimas, al momento de ser ultimadas, se encontraban inermes y no representaban una amenaza relevante para sus homicidas. Y por norma las corporaciones de seguridad pública, cuando no las autoridades municipales y estatales, buscaron encubrir y proteger a los asesinos. Es imposible, por lo demás, ignorar el patrón racista y clasista que ha operado en todos los casos, que se corresponde con una política penitenciaria que suele encarnizarse con las minorías étnicas de la nación vecina.

A pesar de la evidente crisis de derechos humanos por la que atraviesa EstadosUnidos, ni su presidente –el primer afroestadunidense en el cargo– ni su clase política parecen cobrar conciencia de la gravedad de la circunstancia. En esta violencia estructural de los cuerpos policiales en contra de los sectores marginales de la población de ese país convergen variables de índole jurídica, económica, social y, desde luego, cultural, que debieran ser atendidas y erradicadas lo más pronto posible. De no actuar en ese sentido, Washington estará alimentando el riesgo de multiplicar e incluso generalizar los brotes de violencia hasta ahora circunscritos a algunas localidades, y de propiciar escenarios de ingobernabilidad. Semejante perspectiva ahondaría el descrédito del país que se autoproclama referente y defensor de los derechos humanos a escala planetaria.

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                02-06-2015

Con Hillary Clinton, “obligao carabina”

Edmundo García
La pupila insomne


                 
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Con el mes de junio entramos en la mitad del año 2015 y se aproximan más las elecciones presidenciales del 2016 en los Estados Unidos; por eso me gustaría ir repasando sus posibles resultados, las alternativas que abre, o que cierra, pues hay fuerzas oscuras que están apostando por un vuelco reaccionario a la derecha. Yo no soy fanático de la política norteamericana, pero considero que hay que pensar en lo más conveniente que de ella resulte para Cuba, América Latina y el futuro de este mundo.
Los votantes norteamericanos ya vieron en sus televisores, durante la campaña presidencial de 1992, un match que se anunciaba como Bush vs Clinton. Es altamente probable que lo vuelvan a ver en el 2016, si como muchos piensan se enfrentan por la Casa Blanca el ex gobernador de Florida Jeb Bush y la ex senadora y ex Secretaria de Estado Hillary Clinton.

Se escribe igual (Bush vs Clinton) pero es solamente parecido, ya que el legado de Bill le pesa menos a Hillary que el fardo que Jeb tiene que arrastrar cada vez que la prensa le pregunta por la relación que guarda con la política de su padre George H. W; y sobre todo con el nefasto historial de su hermano George W.

El elector norteamericano tiene ante sí una nutrida lista de pretendientes del partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos. Aunque Jeb Bush no ha lanzado oficialmente su campaña, de hecho se le trata como uno de los candidatos. Y no un candidato más, sino como el que presuntamente será nominado por la convención de su partido para enfrentar a la nominación Demócrata.

La rencorosa derecha cubanoamericana de Florida siente un poco de pena por el senador Marco Rubio y no lo confiesa abiertamente, pero desde hace bastante rato ha decidido apoyar a Jeb Bush, quien en una reciente reunión organizada en el salón Jorge Mas Canosa de Sweetwater, en Miami, fue declarado como el próximo presidente de Estados Unidos por el ex congresista Lincoln Diaz-Balart.

Después del regreso de Los Cinco, de la reunión entre el presidente cubano Raúl Castro y el presidente Barack Obama en la VII Cumbre de Panamá, de la serie de encuentros entre Roberta Jacobson y Josefina Vidal, y de la exclusión de Cuba de la arbitraria lista de países promotores del terrorismo, la derecha cubanoamericana tiene tres herrumbrosos clavitos de los que agarrarse para tratar de sobrevivir a su propia debacle.

El principal de esos clavitos es que Jeb Bush gane las elecciones presidenciales del 2016 y cumpla las “promesas” de revertir los pasos históricos que en relación con Cuba ha dado el presidente Obama.

Otro clavito es que el senador Bob Menéndez se ponga de suerte y sus abogados logren sacarlo lo menos dañado posible de los cargos por corrupción que enfrenta. Y el tercer clavito es que el representante Carlos Curbelo, el amanuense legislativo de las barbaridades anticubanas que elucubra la congresista Ileana Ros-Lehtinen, pueda reelegirse en el 2016, a pesar del tufo a congresista de un solo término que empieza a desprender desde que se le ocurrió modificar la Ley de Ajuste Cubano y tratar de limitar los viajes a la isla, en un Miami que ha cambiado mucho y ve como algo innegociable el derecho a relacionarse libremente con Cuba.

El 2 de diciembre del 2014, en el Hotel Biltmore de Coral Gables, Jeb Bush pronunció un discurso ante un público formado mayormente por cubanoamericanos del Partido Republicano, donde enumeró una serie de condiciones políticas supuestamente de obligatorio cumplimiento por Cuba, si esta deseaba tener relaciones con Estados Unidos y conseguir que se eliminara el bloqueo. Jeb Bush trató de levantarle el ánimo a lo que llamó su “ejército por la democracia cubana”, y volvió a apostar a la hipótesis de que Cuba cambiaría cuando desapareciera la generación histórica de la revolución. “Eventualmente los Castro morirán y ese es un buen momento para llevar la democracia y la libertad a Cuba, con líderes que se encuentran ahora mismo en este salón”, dijo Bush ese día.

La congresista Ileana Ros-Lehtinen salió con las pilas tan cargadas por esas ilusas promesas de Jeb Bush, que en el acto de juramentación de Carlos Curbelo como congresista electo, que tuvo lugar en la Corte Federal de Miami, aseguró que “Con Jeb Bush vamos a reconquistar el poder político y la Casa Blanca, ha llegado el momento para que el Partido Republicano asuma las riendas de este país ya que la administración de Obama no ha hecho otra cosa que llevar a la nación al desprestigio político y mundial”.

El 26 de marzo Jeb Bush concedió una entrevista a Fox News, donde a propósito de una pregunta sobre imputaciones de deserción hechas contra el sargento norteamericano Bowe Bergdahl, afirmó que la base naval de Guantánamo debe mantener sus funciones actuales, con lo que descartaba las justas reclamaciones de soberanía de Cuba sobre ese territorio ilegalmente ocupado.

Ante el reciente anuncio del Departamento de Estado de la exclusión de Cuba de la arbitraria lista de países promotores del terrorismo, Jeb Bush reaccionó calificándolo de “error” y “concesión unilateral a La Habana”.

Por tanto, si entre la larga lista de aspirantes presidenciales Republicanos Jeb Bush es el candidato con más probabilidades de lograr la nominación de su partido (en la semana que terminó Fox News dio a conocer una encuesta con la siguiente intención de voto: Jeb Bush 14.8% , Walker 13%, Rubio 12.2%, Huckabee 9.2%, Carson 9.2%, Paul 9% y Cruz 8%); y si la descrita hasta aquí es la política que Jeb Bush piensa seguir respecto a Cuba si resulta electo presidente, entonces no tenemos otra opción que jugárnosla con Hillary Clinton, “obligao carabina”.

Es cierto que no debe olvidarse que Hillary forma parte del establishment político norteamericano y que de salir electa implementará políticas que las personas progresistas no aceptaremos. Pero tampoco podemos olvidar que Hillary ha compartido toda la experiencia en el tema cubano que acumuló Bill Clinton cuando fue gobernador de Arkansas, y presidente de los Estados Unidos por dos periodos. Esta, sumada a su propia experiencia personal como estudiante universitaria, abogada, senadora y Secretaria de Estado de la administración Obama, conforman una trayectoria que seguramente le aconsejará proceder con Cuba con respeto y sentido común. A diferencia de lo que haría Jeb Bush si llega a la Casa Blanca.

Sin que sea una garantía o un compromiso inviolable, sí es indudablemente alentador que en su libro biográfico “Hard Choices” Hillary Clinton haya confesado que al final de su periodo como Secretaria de Estado le dijo al presidente Obama que mantener la política de embargo a Cuba no estaba dando resultados, y que lejos de eso era un obstáculo para mantener adecuadas relaciones con el resto de los países de América Latina.

Por supuesto, lo que advierto en este artículo tiene validez si definitivamente Hillary logra la nominación por el partido Demócrata. Si eso no sucede, seguiremos alertas y compartiendo ideas para que las malas piedras se aparten del camino de Cuba. (www.latardesemueve.com)


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