Foto: Tomada de la revista Avance y Perspectiva.
Las nubes navegan por el aire cediéndole cargas negativas de muchas de sus moléculas de agua, en forma de electrones. Este proceso se denomina “ionización” del agua. A la larga, se crea una formidable diferencia de carga entre tales cuerpos gigantescos de gotas ínfimas de agua flotantes en la atmósfera con respecto al aire que las rodea y la superficie de la tierra. En condiciones apropiadas los electrones que necesitan las nubes para volver a tener las cargas perdidas son atraídos violentamente desde las moléculas del aire y la tierra para restablecer la normalidad. Esto se manifiesta en forma de rayos en las tormentas, con un despliegue de energía considerable, que todos conocemos. La energía que requiere una molécula para ionizarse se conoce como “potencial de ionización”.






